Patología de glándulas salivares

Las glándulas salivares se dividen en mayores (parótidas, submaxilares -o submandibulares- y sublinguales) y menores (submucosas, repartidas por el área oral y el tracto aéreo-digestivo alto).

La función de las glándulas salivares es segregar saliva, la cual permite la humidificación de las mucosas, la digestión del bolo alimenticio y la defensa contra gérmenes (por el contenido en lisozima e inmunoglobulina A que tiene la saliva).

La patología más frecuente de las glándulas salivares es la submaxilitis aguda, es decir, la inflamación de la glándula submaxilar, que se presenta como un bulto debajo de la mandíbula, en ocasiones con dolor, y que casi siempre se asocia a la comida o aparece justo después de la misma. Esta patología se produce como consecuencia de la obstrucción del conducto por donde drena la glándula por la presencia de un cálculo. Este hecho provoca la acumulación de saliva en el interior de la glándula, originando inflamación y mayor predisposición a infección. El tratamiento en principio es farmacológico y si la alteración no cede se pasa al tratamiento quirúrgico con exéresis total de la glándula.

Otras patologías de las glándulas salivares son la inflamación uni o bilateral de las parótidas -parotiditis- (cuando la causa es vírica se denominan vulgarmente "paperas" y son típicas de la infancia) y la obstrucción de las glándulas salivares menores, que provoca el llamado mucocele (acúmulo de saliva en la mucosa donde drena la glándula menor afectada).

Las glándulas salivares también pueden sufrir patología tumoral, tanto benigna como maligna. En las glándulas salivares mayores son más frecuentes los tumores benignos (el tumor más frecuente en ellas es el adenoma pleomórfico o tumor mixto de parótida y el segundo en frecuencia es el tumor de Warthin o adenocistolinfoma de parótida). Por el contrario, la gran mayoría de los tumores de las glándulas salivares menores son malignos.

La cirugía de las glándulas salivales mayores merece especial atención puesto que tienen una anatomía topográfica importante. La glándula parótida se divide quirúrgicamente en dos lóbulos, superficial y profundo, por medio de los cuales pasa el VII Par Craneal (nervio facial), fundamental en la inervación motora y sensible de la cara. Debido a esto, la cirugía de la parótida debe realizarse con sumo cuidado para no dañar este nervio. Por otro lado, la glándula submaxilar se relaciona anatómicamente con los nervios: lingual (el cual también discurre cerca de la glándula sublingual; se encarga de la sensibilidad de la lengua), hipogloso (inerva el músculo de la lengua) y la rama marginal del nervio facial (recoge la sensibilidad del labio inferior). Por ello hay que tener cuidado en el acto quirúrgico para no producir daño a estos niveles.

Fuentes:

  • Trípticos editados por la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial
  • MANUAL DE CIRUGÍA ORAL Y MAXILOFACIAL - Rafael Martín-Granizo y cols. / Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial.

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