Las fracturas de los huesos de la cara por traumatismos faciales provocan serios problemas tales como alteraciones en la visión, en el olfato, en la relación de la arcada dental superior con la inferior (con la consecuente alteración en la oclusión) por fracturas en hueso maxilar y/o mandibular, etc. Todo esto conduce a un déficit funcional (como por ejemplo imposibilidad para masticar correctamente, dolor en las zonas afectas, etc.) y/o estético. Es por ello por lo que hay que intervenir al paciente para realizar reducción y estabilización de la fractura lo antes posible.
¿En qué consiste?
La osteodistracción es un novedoso sistema que hace posible el crecimiento de los huesos, en longitud, altura o anchura, mediante la colocación de unos dispositivos especialmente diseñados para ello, llamados distractores óseos.
¿Cómo se consigue?
Desde principios de siglo es una técnica ampliamente conocida y utilizada, y hasta hace pocos años practicada única y exclusivamente por los cirujanos ortopédicos en el tratamiento de pacientes con enanismo. Mediante la osteodistracción se conseguían resultados asombrosos en el alargamiento de las extremidades superiores e inferiores, proporcionado así una mejora de la calidad y expectativas de vida futura mucho mayores a los pacientes afectos de esta enfermedad.
En el transcurso de esta última década, la osteodistracción ha entrado a formar parte del armamentario terapéutico del que dispone el cirujano maxilofacial.
Los distractores óseos utilizados en cirugía maxilofacial presentan un tamaño mínimo y ergonómico, lo que proporciona al paciente comodidad, siendo imperceptibles para el resto de la gente.